PERDIDOS EN LA INMENSIDAD

Los últimos 3 días en Phi Phi consistieron en relajarnos y disfrutar de las maravillas que ese lugar nos regalaba… Fueron 3 días de música, sonrisas, fuegos, paz, diversión, mar, sol, noches estrelladas,…, y más PAZ… Una parte de nuestro corazón quería quedarse ahí, pero la parte más racional nos decía que había que seguir camino porque nos esperaban otros lugares igual de mágicos que éste… A parte, la isla ya se iba transformando de a poco en lo que realmente es durante la “peak season”… La calmada “Phi Phi”, que nosotros pudimos disfrutar, a partir del 15/12, se transforma en una isla repleta de gente ansiosa por descubrirla; las calles se hacen imposibles de transitar, entre las motos, bicicletas, carritos de comida, carros transportadores, turistas y locales; las excursiones se hacen imposibles de conseguir; los precios se inflan a un extremo nada razonable para Tailandia; los lindos hoteles no  se consiguen ni siquiera pagando extras;… En fin, decidimos partir con nuestra increíble experiencia…

Partir significaba volver a armar nuestra casita, dejar nuestro hogar de paso y ponernos en las manos del lento, caluroso y abarrotado transporte de Tailandia… Y así fue como partimos temprano a la mañana hacia el puerto de Phi Phi, donde nos subimos a un ferry, que duró 1 hora, sabiendo que nos esperaban 6 horas más de viaje, entre buses, combis y más ferries… Finalmente, llegamos al puerto de Koh Samui a eso de las 5.3pm, que, increíblemente, era el horario previamente pactado!!!

Desde lejos se podía divisar que la isla no tenía mucho de parecido a la pequeña isla de Phi Phi; por el contrario, se veía una enorme isla llena de vida… Al llegar al puerto, nos esperaban los abarrotados locales, desesperados por conseguir que nos subamos a sus taxis, lo que nos sacó un poco de nuestro modo “paz ON” que habíamos adquirido en la isla previa. Pero, entre ellos, pude divisar una sonrisa de una adorable thai ofreciendo los mismos servicios que el resto… Corrí en busca de su oferta, la cual no tuvo nada diferente; sólo que nadie ofrecía su paz, su sonrisa y sus cálidos abrazos, así que aceptamos su propuesta y pagamos algo que creímos poco razonable… Al llegar al vehículo, nos esperaba su marido, con quien trabajaba todos los días, desde hacía varios años, lo que me conmovió mucho, ya que se podía ver el amor entre ellos de sólo mirarlos… Durante el recorrido, la sonriente pareja nos regaló un mapa de la ciudad y nos mostró  y describió, en su escaso inglés, su ciudad… Cuando el auto estacionó en nuestro nuevo lugarcito de paso, habíamos llegado a la conclusión de que ese recorrido había valido cada centavo…

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Callecitas de Koh Samui

Estábamos famélicos así que decidimos salir de nuestra habitación tan rápido como pudimos, en busca de algo de alimento… Y fue ahí donde dimensionamos el tamaño de esa isla… Encontramos “Subways”, “Starbucks”, “Burger kings”, “Mc Donald´s”, grandes cadenas de supermercados, “The Coffee Club”,… SÍ, EN UNA ISLA!!!… Fue demasiada información por el día, así que huimos despavoridos en busca de un poco de paz, ya que sabíamos que esta enorme isla iba a requerir de mucha de nuestra energía al día siguiente…

Y así fue… Nos despertó con una lluvia torrencial y un cielo más oscuro de lo normal; pero NADA, ni rayos, ni truenos, ni la peor tormenta, iba a parar a estos dos viajeros hambrientos de conocer… Así que, temprano, salimos rumbo a uno de los “view point” más famosos para deleitarnos con la vista, pero no logró impresionarnos mucho ya que el mar no es lo mismo con un cielo gris… Entonces, ¿Qué hacíamos con toda esa ansiedad? Sabíamos que nada iba a impresionarnos demasiado bajo un cielo que parecía derrumbarse en nuestras cabezas, así que decidimos relajarnos y caminar hacia donde el viento nos llevara… Les impresionaría todo lo que se puede ver y conocer dejándose llevar por el ritmo mismo de tus pies… 20km y varias subidas y bajadas complicadas, había aprendido mucho sobre ellos… Sienten una atracción y un asombro imposible de disimular hacia los turistas! Todos tenían la necesidad de abrazarme, de tocarme aunque sea un cm de piel, de preguntarme de donde era, es como si no creyeran que fuese real; su religión es el budismo, y existen miles de “templitos” distribuidos por toda la ciudad, en los que ellos pueden ir y rendir culto cuando su mente y alma lo requieran;  y cada vez que pasan por uno de ellos, deben tocar bocina 3 veces y hacer la reverencia correspondiente, en forma de adoración; hay comida en casi todas las veredas, puestas en forma de ofrenda al Buda; los famosos “thai massage” (que están por TODOS lados) esconden todo un mundo erótico que va más allá de un simple masaje hecho por chicas lindas y exuberantes; todo está abierto desde muy temprano a la mañana, hasta muy tarde a la noche, por lo que parece ser una ciudad que nunca duerme; el modo de transporte más usado es la moto, ya que es muy económica y fácil de maniobrar en las miles de curvas y subidas que tiene la isla, aunque también usan las 4×4 para pasar por los lugares menos viables, pero algo claro es que NADIE camina por el costado de la ruta como estos dos inconscientes turistas se arriesgaron a hacer; los 7 eleven son la cadena de supermercados más popular y todo Tailandia está lleno de los mismos; siempre hay que recordar pedir “no spicy” en cualquier lugar donde quieras comer su comida típica, ya que están acostumbrados a la comida EXCESIVAMENTE picante; al comer sus deliciosos platos, hay que recordar pedir doble ración o comer un snack previo ya que sus porciones son diminutas; es imprescindible “regatear” en cuanto puedas ya que los precios siempre son muy superiores a lo que ellos esperan ganar por su servicio o mercancía; y lo más sorprendente es que pese a que no tienen acceso a miles de cosas como muchos de nosotros estamos acostumbrados, NADA les altera su paz, NADA les impide ser amables y NADA borra las sonrisas de sus curtidas caras…

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Vendedores – habitantes del lugar

El segundo día, corrimos con la misma suerte que el primero… Día nublado, cielo gris y depresivo… Pero nosotros seguíamos con el mismo ánimo que el primero… Así que repetimos la acción y salimos en busca de nuevas aventuras… Temprano a la mañana, para no perder ni una gota de la torrencial lluvia que nos siguió por un par de horas en el recorrido, salimos a caminar sin rumbo, hasta que decidimos esforzar un poquito más nuestros cansados pies y llegar hasta “El Gran Buda”… Durante el camino al mismo (caminando solos por el costado de la ruta, haciendo malabares para no ser atropellados, ya que la misma no está preparada para gente que le gusta caminar), tuvimos una gran sorpresa al pasar por uno de los barrios donde ellos viven. Fue algo maravilloso ya que pudimos ver su realidad… Era un barrio muy humilde, con casitas hechas por sus propias manos; repleto de mercaditos que no tenían nada de lujo ni aseo; animales sueltos por todos lados (incluso un buey en el medio de la calle); motitos que iban y venían; nenes jugando en las calles de arena mojada;  y nuevamente, sus caras curtidas sonriendo pese a la realidad…

Finalmente, luego de 25 agotadores kms de subidas y bajadas, logramos llegar al objetivo… Todo el cansancio de los pies pareció esfumarse al ver esa dorada, joven y enorme estatua (se construyó hace 40 años atrás y mide 12mts de altura). El sol empezaba a abrir por lo que unos leves rayos del mismo la iluminaban y la hacían aún más increíble. El clima que se respiraba en ese lugar era de paz y tranquilidad… A uno de los costados se encontraba un monje budista, por lo que decidimos ir en busca de su bendición… Y fue el cierre más maravilloso que este día podía haber tenido… Durante su bendición, roció agua sobre nuestras cabezas y nos regaló una pulserita que también fue bendecida por él… Me llamarán exagerada, pero durante este acontecimiento, pude sentir su paz. Cada gota de su agua que rociaba mi piel, me daba un poco más de su filosofía… Fueron 2 segundos que se hicieron 20 y llenaron mi alma de energía renovada… Fue tan mágico y único lo que sentí, que al salir me propuse a mi misma empezar a instruirme más sobre esta intrigante, desconcertante y apasionante religión (Cosa que recomiendo ya que es mucho más que un edificio o estatua creada por manos humanas, mucho más que monjes vestidos de naranja, mucho más que templos hermosos y pacíficos,… Creo que es un encuentro con uno, con nuestro ser y nuestra esencia).

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Big Buda

El día había finalizado y ya no había mucha energía… Es como si toda esa energía física que teníamos y esa vorágine por conocer todo cuanto antes, se había transformado en una paz extrema en la que cada segundo nos metía más para adentro de nuestras propias reflexiones… Así que decidimos seguir nuestro instinto y dar por finalizado el día con unas horas de reflexión y descanso…

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El tercer día nos despertamos con un radiante sol que fue el indicio de que el fin en esta isla había llegado…  Decidimos que era mejor retirarnos con la imagen del sol radiante sobre ese mar turquesa y oleado, que quedarnos gastando nuestra energía en las largas caminatas bajo la lluvia… Así fue como disfrutamos de esa playa paradisíaca por largas horas, hasta que nuestro cuerpo pidió a gritos salir del sol, ingerir algo de alimento y descansar, para estar preparados al día siguiente para tomar un vuelo hacia el norte de este onírico país… Para seguir descubriéndolo y descubriéndonos…

 

LOS DOS DÍAS MÁS IMPORTANTES DE TU VIDA

SON EL DÍA QUE NACES Y

EL DÍA QUE ENTIENDES POR QUÉ ESTÁS AQUÍ…

MARK TWAIN

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