VOLVIENDO EN EL TIEMPO

En el viaje desde Luang Prabang hasta VangVieng, descubrí un nuevo hobbie… Viajar lento… Para llegar a destino tuvimos que atravesar 20 pueblos y tardamos 8 horas en hacer sólo 145kms… Sí, algo totalmente impensado para muchos de nosotros que estamos acostumbrados a hacer 365kms en menos de 4 horas… Durante el viaje subió gente en cada pueblo, transportando gallinas, alimentos de todo tipo y hasta una especie de zorro muerto para vender en el puesto siguiente… Así fue como nuestra movilidad me transportó a miles de años atrás en los que se transportaban en carretas, donde las carreteras eran de tierra y donde los poblados que pasaban a nuestro alrededor seguían manteniendo costumbres de aquellas épocas… En cada paso que dabamos, veíamos un poblado diferente pero muy similar al anterior… Vimos gente, de todas las edades, bañándose al costado de la ruta; niños adultos caminando junto a miles de niños que estaban a su cuidado, como si no hubiese autos a su alrededor; aldeas construídas precariamente por ellos mismos; gallinas y vacas por doquier; niños inventando sus propios juegos sobre el barro;…; un paisaje impresionante que los rodeaba y curtidas caras riendo pese a todo… Y fue ahí donde me sentí chiquita ante tanta inmensidad… Fue ahí donde sentí que estaba equivocada… Fue ahí donde me di cuenta que sólo bastaba con gente querida, un paisaje impresionante alrededor y lo básico para sobrevivir, para ser FELIZ… Fue ahí que me di cuenta que todo lo que sobraba, materialmente, ya no era necesario… Fue ahí donde me di cuenta que la famosa frase es una realidad tan cierta como la vida misma… “No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita” (Buda Gautama)…

Y entre estos miles de pensamientos en mi cabeza, llegamos por fin a VangVieng, y me sentí aún más chiquita… Una ciudad llena de turistas al último grito de la moda, tomando buckets (baldecitos con los que jugábamos de pequeños en la playa, pero llenos de una mezcla explosiva de alcohol) hasta que sus cuerpos no podían más, destruyendo la ciudad cual animales que soltaron de la jaula… Y me sentí miserable ante lo que mis ojos veían… Teníamos que huír de ahí antes de que el deprimente paisaje destruya nuestra paz… Y buscando la escapatoria, alguien nos mandó a una isla desierta… Era un lugar costituído por tablones de madera sobre el río y un barcito precariamente diseñado… Pero esa simpleza nos hizo sentir cómodos y muy a gusto en una ciudad en la que creíamos no íbamos a tener escapatoria…

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Centro de Vang Vieng

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Barcito sobre el río

Al día siguiente, alquilamos unas bicis, ya que para salir de ese caos no iba a ser suficiente con nuestros pies… Y descubrimos, luego de varios dilemas por un camino en ruinas y poco habitado, un bosque inmenso que nos regaló un microclima maravilloso (ante el calor sofocante) y una vista única… Luego de deleitarnos por varios minutos, decidimos seguir camino hacia algo desconocido… A los pocos minutos nos encontrábamos en medio de un festival laosiano en el que no había ningún turista enloquecido; por el contrario, encontramos hombres jugando a las bochas, niños jugando sobre juegos acuáticos precariamente diseñados, mujeres en ronda a una mesa comiendo sus típicas comidas y charlando sobre los últimos chismes (o al menos eso hacían en mi cabeza) y una tirolesa que servía de premio a los ganadores de ese campeonato masculino… Y nosotros, espectadores de esta mágica reunión, que se brindaba, en el mismo lugar, cada sábado…

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Creímos que era suficiente usurpación por el día, así que decidimos volver a nuestro lugarcito especial y terminar el día con las mejores baguettes, un atardecer de ensueño, una beerlao (cerveza típica laosiana) bien helada y un show de globos aerostáticos sobre nuestras cabezas… Sí, nuestro objetivo estaba cumplido… Encontramos la paz y podíamos irnos a dormir tranquilos, planificando las aventuras de la siguiente ciudad….

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A través de la paz interior se puede crear la paz mundial.

Aquí la responsabilidad individual es bastante clara, ya que la atmósfera de paz debe ser creada dentro de uno mismo,

entonces se podrá crear en la familia y luego en la comunidad…

DALAI LAMA.

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2 comments on “VOLVIENDO EN EL TIEMPO

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